miércoles, 18 de febrero de 2009

El vuelo del águila



Solo se que surgió. El ambiente era el mas propicio. Un piso chiquito pero con gusto. Buena música y muy buena compañía. Puntos de vista similares, conversación interesante y una comida diferente. Tres personas que casi no se conocen, pero entre ellos surge la charla y las risas. El deseo de una fantasía tantas veces soñada, tantas veces en sus cabezas y ahora sin saberlo estaban a punto de hacerla realidad. Incienso, velas y un futón. Ella cerró los ojos y se dejó llevar, sin pensar en nada, sin prejuicios, sin timidez, sin tapujos ni fisicos ni mentales. Ellos la adoraron, la quisieron, la besaron y ella se dejó querer, a la vez que se entregaba como nunca antes lo habia hecho. Todos los poros de su piel estaban receptivos, deseando dejarse llevar por la situación. Sus ojos se abrían de vez en cuando, para cerciorarse de que era real y no un sueño lo que estaba viviendo. Ellos se entregaron con sus manos, sus bocas, sus sexos. El suave roce de un pañuelo que recorre suavemente desde la cabeza hasta llegar a los pies, hacia que todo su cuerpo se erizara y se irguiera dejandose hacer. Y al fin voló, abrió sus alas y alzó el vuelo como solo un águila sabe hacerlo, su vuelo era majestuoso, lento, con decisión, y libre, completamente libre. Un instante después sintió como sus ojos eran tapados, para dejar de ver y sentir como una explosión de placer emanaba desde lo más profundo de su ser, recorriendo sus muslos, a la vez que una boca ardiente y sedienta se bebía el éxtasis de los tres cuerpos. Y tocaron el cielo con las manos. De vuelta a la tierra se encontró con un montón de besos tiernos, con menos pasión pero con mucho amor, un amor único e irrepetible que solo ellos tres saben que existió.
De nuevo fluye el deseo. Ella se deja besar por una boca que se fusiona con la suya con una sincronía espectacular, a la vez que es penetrada suave y lentamente, el movimiento de los tres cuerpos parecía haber sido ensayado con anterioridad, pero no surgía de dentro, eran un solo ser bailando al compás de la música que llevan dentro, sintiendo asi la libertad del CUERPO, MENTE Y ALMA.

viernes, 2 de enero de 2009

Dos minutos de tantra

Cómo explicar que en los archivos del pasado
no encuentro imágenes para el deseo de mi presente.
Que ya no se parece a todas aquellas películas,
que para tener un orgasmo no necesito besar,
desnudar ni tocar.


Que me es igual
si es hombre o mujer
si soy hombre o mujer
si somos uno o dos o tres.

Cómo explicar, y que no te escandalices,
que hacer el amor no es siempre para adultos,
desde adultos, entre adultos.
Que he hecho el amor con aún no nacidos.

Cómo explicar, sin que me pienses loca,
que hice el amor con una gominola.
Que presionarla contra suelo
encendía algo en mi pelvis, en mi pecho.
Que por eso gemía más que hablaba.

Cómo explicar que no todo lo que empieza se acaba,
mi deseo no entiende de etapas.
Que no quiero preliminares más o menos largos,
prefiero habitar un trayecto sin destinos y sin tramos.

Cómo explicar que ya no quiero amor con tiempo,
solo lo quiero sin futuro y sin pasado.


Cómo explicar que siempre que creí amar a otro,
estuve solo amándome.
Que mirar sus caras era buscar la mía,
llenar mis huecos, soldar mis heridas.

Cómo explicarte que no creo
en las historias de amor.
Que quiero el amor que comienza de nuevo,
libremente, cada día

Cómo explicar que no siento dolor cuando le besa,
porque no le necesito
y que siento dolor cuando le besa,
porque sigo teniendo vanidad.

Cómo explicar que hice el amor,
aunque no nos prometimos nada,
aunque no nos llenamos de vanidad,
aunque no nos desnudamos,
aunque no nos movimos de un abrazo,
aunque no llegamos hasta el final.